En esta entrada les contaré un poco sobre mi experiencia de costos en Ecuador, que a mi modo de ver, es bastante asequible para quienes decidan viajar a este país latinoamericano.

Primero empezaré contándoles que ingresé por el puente Rumichaca, la frontera terrestre que une a Ecuador con Colombia. Ahí, después de una larga fila para sellar mi pasaporte tomé al otro lado del puente un carro que me llevara hasta la terminal de transportes de Tulcán, una ciudad fronteriza del Ecuador que tiene como mayor atractivo un cementerio donde los frondosos árboles tienen formas de animales. Eso tienen que verlo, les aseguro que ahí el verde y las llamativas formas de los árboles hacen un bello contraste entre la vida y la muerte.

Desde ahí tomé un bus hasta la capital del país, que está entre cinco y seis horas de distancia. El costo fue de 6 dólares (Y hago la aclaración de que en ese momento el dólar en Colombia estaba en 2800 pesos). Para mí era casi un regalo, porque ese mismo trayecto en mi país me habría costado entre 50 y 60 mil pesos, más del doble.

Como mi recorrido era con mochila, debía buscar la forma de extender mi presupuesto que era de 600 mil pesos colombianos, así que dentro de Ecuador no tomé un solo taxi, solo transporte de bus. No pedí chance porque me pareció innecesario, llevaba presupuesto para soportar el viaje.

Ya en la capital me dispuse a ir hasta Mitad del Mundo, por lo que tomé un bus que me costó 45 centavos de dólar hasta la estación del sur de la ciudad. Ahí debí tomar una segunda línea que me costó 25 centavos de dólar. Para mí todo esto era nuevo y barato, porque como es sabido, Colombia no es para nada barato en materia de transporte, así que para mí resultaba un poco increíble.

Pero a diferencia del transporte, la comida me resultaba un poco más costosa que en Colombia. Por ejemplo, una par de alas apanadas con una porción de papas y arroz blanco me costó siete dólares, más de lo que pagué en bus de Tulcán a Quito en un trayecto de más de cinco horas.

En lo que respecta a acomodación, Quito podría ser más barato que Guayaquil. Por ejemplo, un hostal boutique en Guayaquil con habitación compartida entre cuatro personas está entre 18 y 30 dólares. Una habitación en un hostal de Quito en las mismas condiciones podría estar entre los 10 y 18 dólares. Solo por hacer una comparación, porque en materia de transporte, ambas ciudades manejan precios iguales.

En ambas se pueden hacer grandes recorridos a bajos precios, visitar museos y monumentos sin ningún costo, al menos que sea uno como Mitad del Mundo, donde la entrada más barata cuesta 4 dólares y solo permite recorrer la pequeña ciudad. Otras más caras, ofrecen un café y hasta cerveza.

Pero sin duda alguna, y a pesar de la cantidad de turistas que a diario llegan a ella, la locación más barata para hospedarse es Montañita, un pequeño pueblo lleno de turistas de todas partes del mundo, donde encontrar a los nativos resulta casi imposible.

Una vez llegué a ese pueblo caminé unos cuantos pasos del lugar donde me dejó el bus, me despedí de mis compañeros mexicanos y toqué la puerta de un hostal. Alguien me contestó desde el otro lado de la calle diciéndome que ya estaba cerrado. Eran las 11 de la noche, pero aun así no entendía como estaba cerrado un hostal. En fin. Caminé unos pasos y me abordó el administrador de un hostal llamado KIWI. Se los recomiendo, queda en el centro del pueblo y es muy cómodo, bastante familiar.

Él me dijo que era uno de los mejores, y que a esa hora me resultaría difícil encontrar un lugar bueno por cuestiones de tiempo, lo miré con un poco de desconfianza, él también me miró y se ofreció a llevarme en su moto. Lo dudé (no era para menos, eran las 11 de la noche y estaba frente a un hombre desconocido de unos 35 años, en un pueblo desconocido, en un país desconocido. Tenía razones de más para desconfiar). Sin embargo, fue amable y me hizo entrar en confianza. Asumo que por su experiencia debió entender mi reacción, aunque debo admitir que terminó de convencerme describiendo las cualidades del lugar y cerrando con el costo: 8 dólares. Madre mía, eso era bastante convincente.

Le entregué mi mochila, me subí en la moto y en tres minutos ya estaba en el hostal. Muy bueno, pasé ahí tres días mientras me recuperaba de una amigdalitis que pillé en el camino. En ese lugar compartí con personas de Argentina, Francia, Chile, Colombia, Uruguay, Estados Unidos y Rusia. Todos amables, todos en el plan de disfrutar de la estancia. Y lo mejor de todo era poder conocer de sus costumbres, de sus culturas, salir a comer y a recorrer el pueblo con ellos, sentarse en la terraza del hostal y compartir experiencia así tuviera que adivinar que querían decir a veces porque muchos no hablaban español.

La primera anoche compartí habitación con dos argentinos y tres australianos. De ahí en adelante  no recuerdo con quienes más, solo sé que estaba en una habitación de seis personas y cada uno entraba y salía a la hora que le daba la gana, al final allá se va a rumbear ya disfrutar de la vida y para eso sí que hay lugares en Montañita, con bares donde se pagan 5 dólares y se toma toda la noche, muy bueno para disfrutar de la estancia.

Ahhhh… Y como me enfermé también compré medicamentos, nada diferente a los precios en Colombia, también estuve en el centro comprando recuerdos y hasta un maletín ejecutivo de excelente calidad que me costó 24 dólares. Por ese habría pagado 120 mil pesos en Colombia.

Buen viento y buena mar para quienes decidan viajar a Ecuador, con este post me despido y la próxima nos vemos desde Curacao, Aruba y Bonaire, gracias a nuestros amigos de Pullmantour.

 

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